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viernes, 9 de octubre de 2020

Prueba: Dacia Duster 1.5 DCi 110 CV

 Prueba realizada en enero de 2017

Este Dacia Duster es el primero que probamos y además nos iniciamos con la versión que es verdaderamente todocamino ya que dispone de tracción 4x4. El Duster goza de un buen volumen de ventas con más de 12.000 unidades vendidas en 2016 por delante del Nissan Juke o el Volkswagen Tiguan, por ejemplo.


Interior y equipamiento

 El Dacia Duster es un coche ‘low cost’ y no se molesta mucho en ocultarlo (tampoco en el precio), anclajes ISOFIX a la vista, raíles de los asientos sin disimular, tiradores exteriores de las puertas de tacto frágil y algunas otras cosas.

El salpicadero es de plástico duro, como en coches más caros, sin embargo su diseño está acorde con la imagen simpaticona del exterior. Los mandos están desigualmente repartidos, algunos muy a mano y otros escondidos y con difícil acceso. Éstos tienen aspecto y tacto barato, o más bien antiguo. Los mandos de aireación pese a ese aspecto tienen un sistema sencillo y útil para orientar la corriente de aire.


Loa pantalla multifunción táctil de la marca LG tiene buena pinta pero su ubicación y la sensibilidad a tacto no son las adecuadas, sobre todo la primera ya que obliga a desviar mucho la vista al conductor a la hora de manejarla. A pesar de parecer poco optimista lo relatado hasta el momento también resaltamos que durante la prueba no se detectaron ruiditos que delatasen un acabado de baja calidad.

El espacio disponible es bueno en las plazas delanteras aunque los conductores altos puedan darse con la rodilla en la consola central si les gusta llevar el asiento adelantado. En las plazas traseras hay suficiente anchura, espacio para los pies y altura pero las rodillas carece de un espacio amplio para los ocupantes cuya talla esté por encima de la media (1,73 cm en España). Los asientos no tienen sujeción lateral alguna e incluso te descolocas en cambios de dirección urbanos a baja velocidad. A cambio lleva regulación continua en la inclinación del respaldo.


El volante tiene tacto de material plástico pese a que está revestido en piel y además su posición está en exceso inclinada lo que resulta incomodo a la hora de girar rápido el volante pero o demasiado en carreta abierta. Curiosamente pese a la abultada zona interior del volante el claxon está situado en la palanca de los intermitentes.

La instrumentación es mixta con el cuentavueltas y el velocímetro analógicos y el indicador de nivel de combustible y el cuentakilómetros digital. Pese a llevar está instrumentación digital y ordenador de a bordo no monta indicador de la temperatura del refrigerante, debe ser que es muy difícil integrarlo en el conjunto. Esta falta no nos parece muy justificada y menos en un vehículo que con los neumáticos adecuados puede meterse por zonas complicadas gracias a su tracción total.

El maletero es correcto en cuanto a capacidad con sus 443 litros y por sus formas regulares aunque es mejor por fondo que por altura del mismo. Esto último permite llevar rueda de repuesto normal o un segundo hueco debajo del falso piso en caso de prescindir de ella.


Nuestra versión Laureate tiene un correcto equipamiento excepto por la cantidad de airbags disponibles ya que sólo equipa cuatro. También lleva luces diurnas, ordenador de a bordo, aire acondicionado, sistema Stop & Star, retrovisores eléctricos o función Eco para el ahorro de combustible.

Motor, prestaciones y consumo

 Las prestaciones del Duster 4x4 no pueden ser muy espectaculares debido a la tracción total y el peso extra que representa (1470 kg). Se conforma con 168 km/h de velocidad máxima y con unos buenos 12,4 segundos para acelerar hasta los 100 km/h desde parado. No está mal para un vehículo de su peso y aerodinámica.


El motor de 1,5 litros turbodiésel desarrolla 109 CV a 4000 rpm y 260 Nm de par máximo de 1750 a 2500 rpm. Los desarrollos de la caja de cambios de 6 velocidades son muy cortos y ni siquiera la sexta velocidad sirve de desahogo por sus 41,8 km/h por 1.000 rpm.

Esta circunstancia incide directamente en el consumo del Duster, el consumo medio oficial es de 4,7 litros pero en nuestra prueba de consumo real se fue hasta los 6,7 litros. Esta cifra puede parecer alta pero vistos los condicionantes me parece muy razonable.

Prueba dinámica del Dacia Duster

Lo dicho en el apartado anterior s refleja claramente en el manejo de este Dacia. Está claro que un vehículo 4x4 sin reductora necesita  unos desarrollos en ciertas marchas más corto para poder desenvolverse en zonas de adherencia complicada, con baches profundos o empinadas cuestas de  tierra. Pero en el caso de un vehículo que además tiene que desplazarse por carretera y tiene seis velocidades sus desarrollos en quinta y sexta son innecesariamente cortos. Sólo decir que sale desde parado perfectamente en segunda velocidad, incluso en cuesta.


La sonoridad se ve afectada por lo dicho antes ya que a 120 el motor gira a casi 3.000 vueltas, esto no se veía en un turbodiésel desde la época de la inyección indirecta. A esto se une el hecho de que los materiales insonorizantes  no parecen los mejores e incluso en motor no parece hacer el mismo (poco) ruido que en modelos Renault. También colabora lo suyo la transmisión que produce ruido incluso circulando con sólo dos ruedas motrices.

El comportamiento de Duster sorprende para bien teniendo en cuenta que monta neumáticos mixtos. Al apoyar se nota claramente la deriva inicial pero después mantiene honorablemente la trayectoria y los cambios de la misma durante la trazada. No es una referencia del segmento pero admite bien una conducción decidida, se nota el aumento de vías respecto al resto de la gama Dacia.

La visibilidad es muy buena hacia delante y por los retrovisores exteriores. Tampoco está mal en los tres cuartos trasero gracias a una tercera ventana lateral funcional y no sólo de adorno como en otros SUV. Sin embargo hacia atrás resulta peor de lo que el tamaño del cristal trasero sugiere desde afuera. La iluminación nos ha parecido normalita tirando a pobre tanto con luces de cruce como de carretera.


Destacamos también la comodidad en carreteras bacheadas y con los guardias tumbados gracias en parte a los neumáticos, anchos pero con un perfil adecuado (215/65-16). La frenada es estable y se dosifica adecuadamente gracias al buen tacto del pedal del freno.

En recorridos fuera del asfalto este Dacia supera a casi todos los competidores de su segmento pero aún así no conviene aventurarse en zonas complicadas si no queremos llevarnos una sorpresa desagradable.

Opinión del probador

 Este Dacia Duster me ha parecido muy interesante como vehículo amplio, de buen maletero y que es capaz de adentrarse en zonas complicadas de barro, nieve y pistas forestales complicadas. En ciudad tampoco se defiende mal puesto que no es excesivamente grande pero entonces el consumo le haría perder puntos.


El mayor problema de esta versión es su precio de 18.430 euros que le deja cerca de otros SUV de segmento inferior y con menos potencia pero en un nivel superior en cuanto a refinamiento como el Peugeot 2008 o el Renault Captur. Sin embargo si nos vamos a la versión Base con este tipo de tracción resulta muy recomendable aunque sea con el motor 1.600 de gasolina.


domingo, 6 de octubre de 2019

Prueba: Dacia Logan 1.5 DCi 2013

Prueba realizada en 2013.

Aunque Dacia parece haber abandonado comercialmente al Logan, sigue siendo una buena alternativa low-cost para quien busca un automóvil de tamaño mediano con un buen maletero, espacio para cinco ocupantes y un buen motor.

El Dacia Logan nunca tuvo el beneplácito de los usuarios de forma masiva (como sí tiene el Sandero) así que la marca se ha decidido a mantenerlo en el mercado pero sólo con un acabado (Ambiance) y dos motores: 1.2 16 v (gasolina y GLP) y 1.5 DCi (75 y 90 CV). Recibió un lavado de cara a últimos de 2012 haciéndolo más actual y menos sobrio, aunque su estética sigue siendo muy conservadora.

Interior y equipamiento del Dacia Logan 1.5 DCi 90 Ambiance

El Logan Ambiance no viene mal equipado de serie. Tiene 6 airbags, ABS, ESP, control de tracción, elevalunas eléctricos delanteros, mandos de la radio tras el volante y aire acondicionado como elementos más destacados. El precio es de 10.950 euros sin tener en cuenta posibles descuentos en los concesionarios.

Las plazas delanteras son amplias tanto en anchura como en altura, los asientos no tienen demasiada sujeción lateral y casi nulo apoyo lumbar pero sí cuentan con la regulación milimétrica del respaldo (algo que cada vez más marcas se ahorran). Las plazas traseras tienen anchura suficiente para 2 adultos y otra persona más menuda aunque el espacio para las piernas es ajustado. El diseño del salpicadero es agradable pero algunos mandos, en especial los de los elevalunas, no están muy bien situados (en la parte baja de la consola central). Otra cosa es el aspecto de los materiales y de algunos mandos, que parece algo pobre.

Tiene algunos detalles de acabado bastante cicateros como la falta de revestimiento en el interior del maletero, el cable del testigo del cinturón de seguridad colgando por fuera del seguro, la falta de tapa de la tuerca que fija el cinturón de seguridad o los raíles del asiento delantero sin ningún tipo de material que los tape o disimule. Todo depende de lo que le exijamos a un coche de este precio pero parecen detalles dejados a propósito para marcar diferencias con otros modelos más caros (Renault). Sin embargo, como detalle curioso, tiene amortiguador para sujetar el capó delantero.

El cuadro de instrumentos no tiene reloj de temperatura del agua ni ordenador de viaje, ausencias no muy justificables, sobre todo la del primer elemento. La capacidad del maletero es de 510 litros, pero la boca de carga es algo pequeña y se hace difícil introducir bultos algo voluminosos (un carro de bebé por ejemplo) además la apertura no cuenta ni siquiera con una hendidura donde meter la mano para poder levantar la tapa. Como en el Sandero, el respaldo del asiento trasero es abatible por partes (40:60).

Motor, prestaciones y consumo del Dacia Logan 1.5 DCi 90

El motor de este Dacia es el sobradamente conocido 1.5 DCi en su última versión de 90 CV. Este diésel cubica 1.461 cc, rinde los 90 CV a 3.750 rpm y un par de 220 Nm a 1.750 rpm. Es el motor ideal para este coche, puesto que se ofrece a ser cargado con bastante equipaje gracias a su voluminoso maletero y el de 75 CV se podría quedar algo corto. El consumo medio oficial es de 3,8 litros a los 100 km y mantiene las emisiones de CO2 en 99 gr/km. En nuestra prueba de consumo real se quedó en 5,4 litros a los 100 km.
La velocidad máxima es de 173 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 12.1 segundos con un peso de 1.059 kg. Las dimensiones son: 4.34 metros de largo, 1.73 metros de ancho y 1.51 metros de alto. Como se puede ver es más alto que la mayoría de los turismos de su tamaño.
El cambio es manual de 5 velocidades tiene un tacto chicloso pero resulta algo duro a la hora de engranar la marcha elegida. Los desarrollos del cambio son muy largos aunque gracias al buen hacer del motor y su relativo bajo peso, el Logan se mueve muy dignamente pero no es capaz de enmascarar cierta pereza en una 5ª marcha desproporcionada con un desarrollo de 54.4 km/h a las 1.000 rpm.

Prueba dinámica del Dacia Logan 1.5 DCi 90

Evidentemente el Logan no es un vehículo al que le entusiasmen las curvas ni la conducción deportiva, la razonable monta de neumáticos (185/65-15) y la suavidad de las suspensiones así lo corroboran. A cambio es un coche bastante cómodo, se traga bien los baches y guardias tumbados de nuestras calles y tampoco tienes la sensación de ir montado en una barca. En autopista es capaz de mantener cruceros muy por encima de lo que permiten los radares, aunque la confianza del conductor se puede ver mermada por lo filtrada que está la dirección asistida y, sobre todo, por la alta sensibilidad al viento lateral, que no resulta peligrosa pero sí algo incomoda.

Si queremos sacar al Logan de contexto e ir rápido con él en zonas de curvas entonces no tardaremos en notar sus límites. Rápidamente se acuesta en el eje delantero e intenta mantener la trasera en su sitio sin concederle al conductor ningún tipo de emoción fuerte. Es mejor dedicarse a disfrutar del paisaje y del bajo consumo que nos brinda en conducción tranquila, después de todo es para lo que está ideado este Dacia.
La dirección es curiosa ya que va algo suelta en carretera pero es un poco dura a la hora de maniobrar. La iluminación con las luces de cruce es algo escasa, pero las de carretera son más satisfactorias y emiten un potente haz de luz. Los frenos montan un equipo muy básico con discos ventilados delante y unos sencillos tambores detrás, solución esta que empiezan a equipar coches bastante más caros. Su tacto es correcto y fácil de dosificar, pero les falta algo de mordiente al inicio de la frenada o en frenadas suaves.
La sonoridad del motor no es muy alta a pesar de la poca insonorización del vano motor, aunque en fase de aceleración suena más de lo deseable. En general en carretera se percibe más ruido de rodadura y aerodinámico que del motor. La postura de conducción es correcta pero más propia de un monovolumen o de una furgoneta pequeña que de un turismo, ya que vamos situados algo altos.

Llegamos al motor, que para mí es lo mejor del coche con diferencia. Es bastante silencioso y cunde mucho para los 90 CV que en teoría rinde. En ciudad se mueve con mucha agilidad gracias a sus buenos bajos y en carretera abierta sobrelleva mejor de lo esperado el gran desarrollo de la 5ª marcha. Al menos hasta que vienen los desniveles de cierta intensidad, en los que no puede aspirar más que a mantener un digno crucero de 120-130 km/h, siempre que no echemos mano de la marcha inferior. Responde perfectamente desde 1.300 rpm hasta las 3.500 rpm, a partir de ese momento empieza a pedir una marcha más.

Hay que destacar que pese a su recortado precio el Dacia Logan posee una función ECO que rebaja las cifras de potencia y par del motor DCi en aras de conseguir consumos todavía mas bajos, pero resulta incómoda de usar en zonas de orografía accidentada puesto que el presunto ahorro se diluiría en recurrir a marchas más cortas debido a la falta de potencia del motor en esas situaciones.

La opinión del probador

El Logan me ha parecido un vehículo muy interesante en función de su recortado precio, pero desgraciadamente su estética y el resto de la gama Dacia juega mucho en su contra ya que siempre encontramos un modelo de la marca más agraciado estéticamente que cubre nuestras necesidades de uso. Tiene detalles de acabado que pueden echar para atrás y alguna laguna de equipamiento (reloj de temperatura y ordenador de a bordo), pero en general es un coche que no te engaña, es barato, tiene un motor de buen rendimiento y bajo consumo, posee un gran maletero, su equipamiento de seguridad es suficiente y además resulta cómodo en carretera. Resumiendo es un coche low-cost y si queremos pedirle otra cosa es mejor que cambiemos de ubicación en el concesionario Renault y pasemos a ver un Renault Clio Grand Tour por ejemplo.